¿Qué hice para amar mi cuerpo tal y como es?

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“Dame un consejo para tener más autoestima”, me pidió una chica por Facebook, después de contarme que ella siempre ha sido gorda.

Tuve que confesarle que… no hay una fórmula mágica que yo haya seguido para dejar de odiar mi cuerpo y comenzar a amarlo.

¡Es complicado! La sociedad se encarga de hacérnosla muy difícil: todo a nuestro alrededor nos enseña a amar nuestro cuerpo ¡pero sólo cuando sea delgado y perfecto! El cuerpo perfecto para la playa, el cuerpo perfecto de gimnasio, el cuerpo perfecto para encontrar el amor, etc., etc., etc.

Hay libros para bajar de peso, hay tutoriales para vestirse para verse más delgada, hay cirugías para “corregir” nuestro cuerpo para siempre, pero en ninguna parte encontré algo o alguien que me enseñara a amar mi cuerpo tal y como es, ya fuera gordo, chaparro, con panza, brazos aguaditos, rollitos en la espalda…. y la lista sigue.

Aunque tal vez no funcionen para todo el mundo, estas fueron las técnicas que a mí me funcionaron para no sólo aceptar mi cuerpo, si  no amarlo, cuidarlo y presumirlo como ahora lo hago. Espero que funcionen en alguien más, conmigo ¡hicieron maravillas!

1. Date cuenta que la belleza es subjetiva y lo que para una persona puede verse horrible -¡Hola, haters!-, para otra puede ser lo más bello. No te cierres a que sólo los cuerpos delgados son hermosos, ¡los gordos y los de toda forma y silueta tambien lo son! ¡Tus lonjitas pueden enamorar a muchos!

2. Deja de comparar tu cuerpo con el de tus amigas u otras mujeres -principalmente, con famosas, modelos o bloggeras-. ¡Nunca vas a ganar! Siempre vas a encontrar una mujer que crees que se ve mil veces mejor que tú.

3. En lugar de estar viendo lo que las demás tienen o no tienen, mírate en el espejo y fíjate en todo lo que tu cuerpo tiene y por qué es tan hermoso y único. Tus ojos, tu cabello, tu cintura, tus manos habilidosas, tus piernas fuertes, tus cachetes tan besables, tus brazos que dan calor y apoyo. Esas partes de tu cuerpo que tú no estabas valorando, ¡seguramente, son la envidia de muchas!

4. Basta de referirte a ti misma con términos negativos. ¡En eso también somos expertas! Nos vemos al espejo y empezamos con: “¡Uff! Me veo horrible hoy. Estoy gordísima. Me chocan mis piernas. Necesito quitarme media panza. Qué asco mis brazos”. Yo lo hacía diari, pero me dispuse a quitarme ese mal hábito. Cada que me cachaba diciéndome algo negativo, me mordía la lenga (¡no literal!) y mejor me quedaba calladita.

5. Ponte la ropa que siempre has querido y que no te das permiso o te da miedo porque planeas usarla hasta que estés perfecta/delgada/etc. Me puse shorts, medias, faldas pegaditas, ¡bikini! Y nadie me gritó en la calle, “¡Quítate eso, gorda!”, ni nadie se rió de mí o de mis piernas gordas. Lo que sí pasó fue que mis amigos -y alguno que otro extraño- halagó mis looks.

6. Aprende a aceptar los cumplidos que te hagan por tu físico y deja de contestar un “Te ves súper bien en esa falda” con un “Ay, no, ¿cómo crees? Se me marca toda la panza”. En lugar de eso, cámbialo por un, “Muchas gracias”, sonríe ¡y créetela!

Poco a poco, todos estos esfuerzos y técnicas se te irán dando naturalmente y parte de tu rutina y, ¿qué viene con aceptar tu cuerpo tal y como es? Dejas de odiarlo y empiezas a amarlo y a eso le sigue empezar a preocuparte por él, mejorar la manera en la que lo alimentas, ejercitarlo porque quieres que sea fuerte y no porque quieres que sea talla 2.

Cambiar la perspectiva en la que ves tu cuerpo, lo cambia todo.

Pasas de ser una persona que se pone a dieta porque odia su cuerpo a una persona que se cuida porque ama su cuerpo. La primera siempre lo va a odiar porque nunca va a estar lo suficientemente flaca, bronceada o fit, como se lo exigen las revistas o la TV. La segunda siempre va a vivir en la búsqueda constante de cuidarse y consentirse, de pasarla bien con su cuerpo y ser feliz.

Durante más de 20 años yo fui la primera -la chica que odiaba su cuerpo por gordo- y, ahora, soy la segunda -la gorda que ama su cuerpo y está trabajando en cuidarlo, pero por amor propio y no por los kilos que marque la balanza o la talla en su pantalón.

2 Comments

  1. Fanny dice:

    Que hermoso texto, gracias!
    De verdad necesitaba mucho leer que estar un poco pasada de peso no es malo.
    Trabajando por amor propio y no por el que dirán. Eres un sol.

  2. Stanergirl dice:

    Tienes tanta razon, lo ultimo me ha pegado mucho “pasas de ser una persona que se pone a dieta porque odia su cuerpo a una persona que se cuida porque ama su cuerpo”.

    Eso es algo que me ha faltado, en mi caso mi sobrepeso empezó a los 8 años por problemas hormonales. Pero viniendo de una familia donde todos comían lo que querían y eran flacos, me empezaron a bombardear con mensaje negativos desde entonces, (sobre todo porque mi mamá siempre tuvo un cuerpazo y era modelo) los que mencionas en tu otra entrada “Si no bajas de peso nadie te va a querer” “tienes bonita figura si bajaras de peso, pararías el trafico” cuando tuve novio a los 15 era de “Cuídalo, porque si te deja, donde consigues otro” (lo que me llevo a aceptar que me tratara como quisiera y aceptar humillaciones de su parte por casi 5 años).

    Mejor ni digo el autoconcepto que tengo a mis mas de 30 años. Fue apenas hace poco que después de 20 años me diagnosticaron ese problema hormonal que me hizo subir de peso. Mi doctora me dijo que una cirugía bariatrica me ayudaría ya avanzado mi tratamiento. Y se presentó la oportunidad y lo hice, me hicieron la manga gástrica. Pero lo hice por querer agradar a los demás, por quererme ver bonita para gustar, porque me enamore de un tipo “Mi mejor amigo” que solo se fija en flaquitas. No lo hice por mi misma y por amor a mi. Todo iba muy bien, baje 40 de los 80 kg que necesitaba bajar. Entre el efecto de la cirugia, los medicamentos para controlar mi problema hormonal y ejercicio, iba todo muy bien. Hasta que los fantasmas regresaron a mi cabeza, cuando me di cuenta que ni con la cirugía esta persona se iba a fijar en mí. Y todo se fue a la basura, entre en depresión, deje de tomar mis medicamentos, deje de ir al gimnasio y obvio a pesar de que los efectos de la cirugia siguen, como poco. Empece a subir de peso y soy mas infeliz que nunca, porque jamas me he aceptado como soy. Y necesito hacerlo urgentemente.

    A lo que voy es que intentare estos consejos, de verdd gracias… porque sino me amo, no llegare a ningún lado.

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