¿Por qué le di Like en Tinder al ex que me fue infiel?

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¿Por qué le di Like en Tinder al ex que me fue infiel?

¿Por qué lo extraño?

Me lastimó

La humillación que sentí cuando me enteré que estaba acostándose con alguien más

Me mentía

Dijo que era mi culpa, que se sintió demasiado presionado y, por eso, pues, lo hizo

 

De eso, casi un año

De besar sus labios, hipnotizarme en sus ojos

Con ellos me veía como si fuera la criatura más bella del planeta

y me lo decía

No me quitaba la mirada, no despegaba sus labios de mí

 

¿Qué si ningún otro hombre me ve igual que él? ¿Le gustaré tanto a alguien más alguna vez?

Volví a salir con él meses después del cuerno

Y me volvió a humillar

Pero la pendeja fui yo.

 

La gente no cambia

Lo sabía y aún así me fui de boca por él.

 

Ya casi un año de todo eso. De llorarle. De extrañarlo. De compararlo con todos los nuevos y buscar esa mirada en otros.

 

Esos ojos los vi de nuevo, en Tinder

Ahí nos conocimos la primera vez

¿Izquierda o derecha?

¿Me habrá dado Like?

¿Y si le doy Like sólo para ver si él también me lo dio a mí?

 

LIKE

MATCH

Hicimos match. Me dio Like.

 

¿Fue por error?

¿Me extraña?

¿Quiere volverme a ver?

Y si me habla, ¿qué me va a decir?

¿Le voy a creer? Después de todo, seguiré tan dañada como para caer dónde ya sé que sólo queda dolor

 

Al final, regresar con un ex es como tratar de desenterrar un cadáver

Del que me enamoré -si es que se le puede llamar siquiera eso- ya no existe

Es querer revivir un muerto

 

Pero sus ojos son los mismos

Si me ve así de nuevo, como la única en el mundo…

¿Valdrá la pena?

6 Comments

  1. Marina Zepeda dice:

    Creo que volvemos a caer porque nos gusta quienes somos y como
    Nos hace sentir esa persona en especifico, nadie mas lo logra a hacer como ellos 🙁

  2. itz dice:

    No gaby, no vale la pena… mereces un amor completo no a medias…

  3. Angie Velazquez dice:

    Gabi querida, sigue a tu corazón y no a los recuerdos que te van a llevar para atrás. Estás avanzando, vas increible y volver al pasado podría poner en riesgo tu estabilidad, esa que tantooo te está costando. Recuerda, eres TÚ primero que nadie más en esta vida. Cuídate, recuerda ese amor que te tienes y alejate.
    Te mando un abrazo lleno de empatía y cariño.

  4. Haide Perez dice:

    No creo que valga nada la pena! Cuida tu corazón 🙂

  5. Angelica Valles dice:

    Hola Gaby!!

    Leí esto y te lo juro juradito que vi mi historia en ti! Solo que a mi me tomo casi los dos años para darme cuenta que Él no es y no era bueno para mi, y como cala en verdad que sí! Pero como sobreviviente de una situación así, te digo que no que la gente no cambia y que por más que esa mirada, esos abrazos, esos besos que tanto pueden llegar a gustarnos y a machacarnos el alma, no vale la pena caer!! Y se que por ahí (aunque ande perdido) anda esa personita que nos va a mirar tan bonito que se nos va a derretir el alma, pero sin hacernos daño.

    Te mando un abrazo muuuuy fuerte!!

  6. Te diré porque viví exactamente lo mismo y conozco la respuesta:
    Lo volverás a ver, recordarás los momentos más hermosos, cómo sus ojos tenían ese efecto de ponerte nerviosa al chocar con los tuyos, esa sonrisa que sabías (o creías) que solo era para ti. Quizá hablarán de nuevo y recordarán viejas anécdotas juntos, comenzarás a cuestionarte si fue mala idea haberte ido, de haber cometido un grave error. Pensarás en todas las cosas buenas que viviste con él y olvidarás por un momento el dolor. ¿Realmente vale más la pena la falta (minimizas el acto) que te hizo que todas las cosas buenas que vivieron juntos? ¿Alguien más me podrá amar como él lo hizo? La gente suele equivocarse y quizá (comienzas a justificar) yo también tuve que ver en lo que hizo. Quizá no soy lo suficiente (bonita/sexy/cariñosa/paciente/comprensiva/etc) Yo también tengo mis defectos (mi caracter/mi impaciencia/ mi figura/ etc) y él no me lo reprochaba, pensarás. Llegarás a la conclusión de darle una oportunidad por el hecho de que tú tuviste parte de culpa (le comienzas a comprar el reproche) y pueden hacerlo mejor corrigiendo esos errores.
    Regresarán. Las primeras semanas serán de ensueño. Él será todo un caballero. Te llevará a todos los lugares a pasear, te dirá lo hermosa que te ves y de lo mucho que extrañaba todo eso. Tú pensarás igual. Creerás que sí existe “y vivieron felices para siempre” al final de todo. Pero después regresa la realidad y con ella, el dolor.
    El dejará de ser el caballero que comenzó a ser, empezará a ser distraído, distante y frío, pero lo feo no es eso, porque ya lo viviste una vez, lo feo será tener el conocimiento de qué puede ser. Comenzarás a tener miedo, la vieja herida comenzará a palpitar, cómo un asunto pendiente que está ahí como recordatorio.
    Comenzarás a sospechar, tendrás pesadillas por las noches de esos miedos que ocultas en los más profundo de su ser, tratando de ignorarlos pero que llegan a la superficie cuando tu subconsiente encuentra la salida en tu momento de la noche mas vulnerable. Despertaras con tristeza y terror. Pensarás si te estás volviendo loca, si estas obsesionada con el tema, pero no, simplemente es una herida que jamás sanó, solamente fue ignorada. En algún momento se lo harás saber; eso será peor, él se ofenderá, te dirá que estás obsesionada, que no ves las cosas buenas que hace, que no dejas ir. Tú dudarás y comenzarás a creer que la culpa es tuya.
    Te darás cuenta de su cambio de actitud más y más notable pero ahora te da miedo decirselo porque sabes que será una pelea en la que tu saldrás perdiendo.
    ¿En qué momento pasé de ser la victima a la culpable? ¿En qué momento pase a ser la persona reprochada por comentar mi herida que él me hizo? ¿ahora es ÉL el ofendido? pensarás.
    Y por micro segundos le creerás, pensarás que quizá tiene razón de ofenderse, quizá debo yo superar esto sola, pero hay algo en ti, algo que grita decesperadamente que no estás loca, que SABES que esa herida palpita porque sabe que volverá a ser abierta.
    Y entonces lo descubres.
    Pero ya no es como la primera vez, esa vez que dolió en el alma, esa vez que hizo que esa persona que tu creías jamás te haría daño caía del peldaño de tu corazón y se convertía en un desconocido. No. Porque ahora ya sabías, en el fondo sabías. Te empiezas a sentir estúpida por tropezarte con la misma piedra. Él intentará usar la misma carta dos veces y te culpará, dirá que lo orillaste porque estabas obsesionada y (al pobre) no le quedó de otra que ir a buscar consuelo en los brazos de alguien más.
    Llorarás y preguntarás ¿por qué? ¿por qué nunca fuí lo suficiente para ti? Le darás vueltas y vueltas pensando en qué pudiste hacer en el pasado para evitar esto, pero… ¿Acaso has leído hasta aquí y no te has sentido identificada? Es quizá porque no somos las primeras ni las últimas ni las únicas.
    La teoría del “Triangulo Perverso de Jay Haley nos habla de cómo funciona cada roll dentro de éste: La víctiva, la perpetradora y la salvadora. Osea que es patologico. Con esto no justifico en ningún momento a los traidores, sino, que al menos a mi, me ayudó a entender que no era yo, que no pude evitarlo y que de esto no puede depender mi amor propio.
    Así que mi consejo es, que cuando esos ojos que provocan electricidad en ti te miren y estés a punto de caer, recuerda los tuyos y en cada lágrima que salieron de ellos.

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