AGRADECER: el secreto de la felicidad y el antídoto contra las envidias

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Tómate un minuto para darte cuenta de cuántas cosas tienes en tu vida por las que antes rezabas tanto.

¿Cuántas bendiciones tienes hoy, en tu día a día, que ya se te hacen tan cotidianas… y con las que antes sólo podías soñar?

¿Cada cuánto te detienes a agradecer?

Es tan fácil quejarse, es tan fácil querer más y más y más…

¿Y cuándo das gracias por todo lo que sí tienes? ¿Cuándo fue la última vez que te aplaudiste por todo lo que ya lograste? ¿Cuándo te pusiste a contar las bendiciones, los triunfos, las medallas que tanto te costaron?

La ambición es parte de eso que nos hace chingonas… pero nunca es suficiente. Siempre queremos más y más y se vuelve exhaustivo.

Sé que dicen que nunca deberías voltear hacia atrás, sólo para adelante. Pero yo creo que es obligatorio. Pero no mires al pasado con nostalgia ni arrepentimiento. Hazlo como un recordatorio de todo lo que has vivido y todos los obstáculos que lograste vencer. No sabíamos cómo sobrevivirías, no tenías idea de por dónde empezar, pero estás aquí, viva y un poco más fuerte.

Pero si no haces ese recuento de los kilómetros recorridos, ¿qué te empujará para llegar a la cima?

¡Ve todo lo que has logrado!

¡Agradece!

El agradecimiento es el antídoto de las envidias. En cuanto quieras voltear hacia un lado o hacia el otro y empezar a enristra todo aquello que los demás tienen y tú, deténte un segundo y mejor has una lista de todo lo que tú sí tienes, desde lo más sencillo hasta lo más increíble. Y agradece. Te darás cuenta que tienes más de lo que careces y que no necesitas envidiar a nadie. ¡Tu vida es grandiosa, el universo te ha dado justo lo que necesitas en el momento preciso y cada instante es perfecto porque todo en el universo es lo que debe de ser!

De verdad, escribe esa lista de deseos que hiciste cuando eras pequeña, o hace un año o hasta hace apenas unas semanas ¡y que ya se volvieron realidad! Tal vez era mudarte a esa ciudad que te encantaba, viajar a ese destino que estaba en tu bucket list, conocer a esa persona con la que sólo soñabas o dedicarte a ese dream job que imaginabas de pequeña.

Yo ya me puse a contar esos deseos cumplidos en mi lista, tendría que anotar primero el amarme al espejo todos los días, volverme una persona que come saludable y hace ejercicio (¡y lo disfruta!), vivir en una gran ciudad como siempre soñé, tener al hombre más bello y chingón a mi lado y dedicarme a escribir como lo quise desde chiquita.

Enlista tus bendiciones, esos sueños cumplidos y tenlos muy presentes cuando te caigas y sientas que nada te sale bien. Recuerda todo lo que has logrado y todo los deseos que la vida te ha hecho realidad. ¡Agradece!

1 Comment

  1. Verónica dice:

    Gracias por tus palabras hermosa, hay textos que te llegan como caídos del cielo…

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