Mañana empiezo… El arte de procrastinar mis sueños

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¿Y si mejor mañana empiezo?

¿Y si hoy me duermo un rato más y mañana regreso a entrenar?

¿Por qué no ahorita me quedo a descansar 15 minutos extra en la cama y ya en la tarde corro?

La próxima semana comienzo a cuidarme y en estos días me despido de todos mis antojos.

Ya mañana regreso a entrenar, mañana… mañana…

Así se me fue ya una vida, así dejé escapar oportunidades de esas que no regresan, momentos que no se repiten, por decidia, ¿o será más bien miedo?

Creo que la procrastinación podría ser miedo disfrazado de decidia. Miedo a elegir la opción correcta, miedo a lanzarse a lo desconocido, miedo a intentarlos y fallar, a intentarlo y a odiarlo. 

Pero odias más perder una oportunidad de esas buenas e increíbles. 

Lo peligroso de procrastinar, es que un día se vuelve meses en un abrir y cerrar ojos. Me pasó apenas ayer, ah no, ya fueron 2 meses. Comencé a entrenar con Nike México hace unos meses. Me retaron a correr un medio maratón, 21 kilómetros, cuando nunca había corrido ni media cuadra para salvar mi vida. Pero me aventé, le entré al desafío y me emocioné de que el universo me haya puesto enfrente una oportunidad única como ésta, en la que Nike te pone el entrenamiento a tu disposición, coaches profesionales, gear, nutrióloga de maratonista, ¡todo!

Logré vencer el miedo luego-luego, comencé a trotar en las madrugadas con el equipo, y aunque por mucho yo era la más lenta del equipo y sentía que se me salía un pulmón por la boca (porque no podía ni respirar por la nariz), no faltaba a ningún entrenamiento mañanero. 

Poco a poco, logré correr ¡5 kilómetros! No era ni un cuarto de la meta inicial, pero era mucho más de lo que la Gabilú de hace un año podía correr, así que era un logro merecido de celebrar. 

Lo peligroso de los logros, es que se te pueden subir a la cabeza, dar demasiada confianza, y te engañan para bajar la guardia. Sin darme cuenta, llegó mi cumpleaños y se me hizo fácil faltar esa semana a los entrenamientos. Después, se me escabulló un miedo por regresar a entrenar… porque ya estaba una semana atrasada, entonces falté otro día, y procrastiné y lo dejé pasar, y dudé, y de repente, había pasado un mes. ¡Un mes!

¿CÓMO PODÍA REGRESAR DESPUÉS DE FALTAR UN MES! Qué pena, qué iban a pensar todos (que soy una floja), y seguro voy a batallar horrible porque mi condición ya no es la misma. Mejor la próxima semana… y así pasó otro mes. 

Dos meses después de huirle al compromiso que hice conmigo misma, la promesa de demostrarme que soy capaz de correr, de ir más allá de mi zona de confort… por fin, me topé de frente con las consecuencias. Es muy tarde ya para correr el 21 K que Nike me había propuesto. Mi auto-sabotaje surgió efecto, la carrera está ya demasiado cerca y desaproveché 60 días que ya no volverán… así que esa carrera ya no será posible. 

 

¿Y cuántas oportunidades así no he dejado pasar toda mi vida?

¿Por mi maldita habilidad para procrastinar,

para dudar de mí,

para temerle a lo desconocido,

por aferrarme a la perfección

y no desprenderme del miedo?

 

¿De verdad voy a cerrar el año sabiendo que pude haber vencido mis miedos en 2018 y me eché para atrás?

 

Pues no, no será así, voy a correr, ya no un medio maratón, pero la mitad de eso: una carrera de 10 kilómetros. 

Puedo hacerlo y lo haré, pero tengo que regresar ya, no mañana, ni la próxima semana. Ya en este instante, y no saliendo de mi oficina a correr ahorita, pero sí prendiendo el interruptor en mi actitud desde YA y visualizándome corriendo ese día. Sueno como una loca, tal vez, pero síganme el cuento. Para perderle miedo a ese momento tengo que imaginarme ahí, sabiendo que lo puedo hacer, que soy capaz, que nací para esto, que nadie puede detenerme, que lo voy a disfrutar, que de verdad lo amaré, amaré sentir el pavimento sobre mis pies, amaré cada ampolla y rozadura, amaré el dolor de mis pies al cruzar la meta porque sabré que es el sentir de una celebración anunciada.

Porque ya no hay vuelta atrás, ya está escrito y dicho: correré como la yo de 12 años jamás imaginó que sería capaz, porque ya amo el deporte, aunque de niña me escondía en el baño para evadir las clases de Educación Física.

Aunque el plan inicial cambió, Nike ya cumplió con su cometido:

el deporte ya cambió mi vida.

Y el próximo mes cumpliré uno de mis grandes miedos/sueños: correré una carrera.

SIN PROCRASTINAR

3 Comments

  1. Lucero Jazmin dice:

    Qué perfecta lectura para hoy!!! Gracias por siempre tener las palabras justas y lo que necesito para dejar de meterme el pie…no más…
    Gracias por siempre hablar de tus miedos porque son los míos y saber que alguien más se siente así me dice que no está tan mal ser yo y tener miedo, y me dice que sí se puede. Tú vas por tus 10k yo voy por por fin a hacerme responsable de mí

  2. Magda dice:

    Gab

    ¡Hola!

    Muchas gracias ( de nuevo ) tu post llega en un momento interesante de mi vida, sin duda vuelves a ser tan atinada con las palabras y la exteriorización de lo que pasamos algunas y algunos 🙂

    No recuerdo en cuál post fue dónde me desahogue de mi diabetes, de esta enfermedad con la cual ahora concientemente convivo y he poco a poco aprendido a vivir, si bien hay momentos en los cuales quiero negar que la tengo (pues los sintomas graves aún no los ha padecido) hay otros tantos en los cuales tomo conciencia y me aplico con la alimentación y el ejercicio; pero ahí viene el más grande y falso pretexto por el cual he dejado de lado el gimnasio: el trabajo, acutalmente me encuentro en el cierro de un proyecto con el cliente de nuestra empresa, cierre que nos ha generado salir tarde y llegar temprano a la oficina: “mejor voy mañana, que salga más temprano…la siguiente semana porque los colicos de mis días malos no me dejan moverme… el martes que tengo libre después de entregar x trabajo” y así me seguí poco más de tres meses evadiendo el gimnasio y ya no digamos el ejercicio:
    Mi amiga la tesis ¡uy! un tema que vengo arrastrando desde hace poco más de 5 años, ¿motivo?: le mismito-> Trabajo

    Gracias Gab por abrirte así con nosotros y alentarnos a dejar de lado nuestros miedos ( cualquiera que nos impida seguir adelante ) seguir adelante, un paso a la vez, pero movernos: NO PERMANECER INMOVILES.

  3. Nah dice:

    Creo que la procrastinación podría ser miedo disfrazado de decidia.

    DECIDIA

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